Cuatro Bodas y Una Anulación y Dos Bigamias

N. Clarassó señalaba que la bigamia es una institución en la que sobra una mujer; en esto se parece a la monogamia…. Un cinismo que no comparto necesariamente

Estamos ante un delito aún en la mayoría de los países, por considerar que atenta contra el orden público. Pero esenciamente me llama la atención como semejante conducta llega a los tribunales. ¿Quién lo descubre? ¿Cómo? ¿Por qué denuncia?. El delito ha sido descubierto, a lo largo de la historia, de muchas y diferentes maneras, generalmente por una de las esposas que ignoraba totalmente la situación -mayoritariamente la bigamia occidental se configura a partir de un hombre y al menos dos mujeres, sin perjuicio de otras combinatorias que la realidad permite.

El caso que comentó ahora se produce en el estado de Washington, donde Alan O., a la sazón funcionario de prisiones del condado de Pierce, está siendo juzgado después de que Facebook recomendara a sus dos esposas que se convierten en amigas.

El Sr. O. se casó con Elena en 2001, pero acabaron separándose en 2009. La pareja no se divorció. Recientemente, cuando la Elena visitaba su perfil en Facebook, le apareció la sugerencia entre las ‘personas que puedes conocer’ de un enlace al perfil de Eva. Cuando pinchó el enlace, le apeteció la ‘amiga que podía conocer’ posando en una foto, esto es Eva, junto a Alan O. y un pastel de bodas…

La Elena decidió tomar cartas en el asunto. Llamó a la Sra. O (su suegra, ex suegra bueno..). Una hora más tarde Alan O. llegó a casa de su primera esposa y, al parecer, admitió que se había casado de nuevo y le rogó que no le denunciara, prometiendo que lo arreglaría todo.

Elena, sin embargo, no accedió a esa petición. Ese mismo día presentó la oportuna denuncia a la policía y a fecha de hoy el Fiscal y el Estado de Washington le acusan de bigamia. El Fiscal del condado Mark Lindquist señaló que “Facebook es ahora un lugar donde la gente descubre cosas acerca de uno al otro que terminan la presentación de denuncias por conductas contrarias a la ley”.

El delito de bigamia tiene aparejada una pena de hasta un año de prisión, un desafío potencialmente embarazoso para un funcionario de prisiones… El Sr. O. se ha declarado no culpable del cargo de delito grave y de momento ha sido puesto en libertad bajo fianza en el tribunal que aceptó que “el único peligro que representa sería casarse con una tercera mujer”.

Los tribunales han escuchado algunas reacciones extrañas a las acusaciones de bigamia. Una de las más extrañas se dio en la Corte Familia en Melbourne (Australia) en 2008. Realmente una historia de cuatro bodas y un recurso de anulación.

El Sr. Tristón -corramos un tupido velo, aún ahora sobre este caballero – se casó en 1966. Pero el matrimonio fracasó y más tarde conoció a una mujer de Hawaii y se enamoró. Se casaron y decidieron vivir en Hawaii. Sin embargo, se les impidió el establecimiento en territorio americano por el Departamento de Seguridad Nacional. Este organismo oficial reveló que el matrimonio con la mujer de Hawaii no era válido porque el señor Tristón ya estaba casado previamente.

Cuando el señor Tristón señaló que él había divorciado de su esposa de 1966, las autoridades dijeron “no, no ella, la segunda mujer con la que se casó, una americana, concretamente en Arizona en 1978”.

Fue en este punto que un conmocionado Sr. Tristón, dijo que sí que en esa época se encontraba en Arizona disfrutando de un permiso. Era por entonces cocinero plataforma petrolera y que aprovechó ese permiso ‘para correrse una fiesta de 28 días‘. Alegó, sin embargo, que no podía recordar ningún detalle del evento. La memoria es, de hecho, más que probable que se deteriore a cualquiera que disfrute de una fiesta de 28 días…

Al igual que Geller Ross en Friends, Homer Simpson, Britney Spears y el Dr. Stu en Resacón en Las Vegas, el señor Tristón fue intoxicado por algo más que amor cuando acabó casado y bien casado.

Las autoridades le mostraron la licencia de matrimonio de 1978 de Arizona, donde figura como su esposa Linda, y en ese momento, al Sr. Tristón “el cielo se le vino encima”. Trató de localizar a su Linda de Arizona, pero sólo pudo descubrir que ella había vuelto a casar en 1993, cometiendo bigamia, también, al no haberse divorciado de él.

En el Tribunal de Familia, se le concedió al Sr. Tristón la anulación de su matrimonio de 1978, alegando que “carece de cualquier recuerdo sobre cualquier ceremonia de matrimonio … o de la existencia del mismo, o de cualquier circunstancia referida al matrimonio”.

Ah, los jueces australianos no impusieron ninguna pena al señor Tristón.

En fin…