Bankruptcy & Politics III bC

Nada es nuevo: si la agrupación o división territorial en más grandes o pequeñas porciones; ni siquiera la macro crisis económicas de alcance casi planetario.

 

 

 

 

 

 

A finales del s.III dC todo el Mediterráneo estaba en manos de Diocleciano. Un verdadero autócrata, un emperador-dios. En su palacio, generalmente en Nicomedia, durante las audiencias, los súbditos habían de prosternarse ante el emperador antes de osar alzar los ojos a él. Cuanto afectaba al emperador recibía el nombre de sagrado: eran sagrada su persona, sagradas sus palabras, sagrado el palacio, sagrado el tesoro, etc.

Para mejorar el gobierno de la inmensa y heterogénea monarquía, Diocleciano implantó el sistema de la tetrarquía, o poder de cuatro personas. El gobierno del Imperio fue distribuido entre los augustos con iguales poderes, uno de los cuales debía habitar en la parte occidental y otro en la oriental del Imperio. Los dos augustos debían gobernar nominalmente un solo Imperio romano. El Imperio seguía siendo uno, y la designación de dos augustos mostraba que el gobierno reconocía ya la diferencia existente entre el Oriente griego y el Occidente latino, la administración simultánea de los cuales era tarea que rebasaba las facultades de una sola persona. Cada augusto debía asociarse un Cesar que a la muerte o abdicación del augusto pasaba a ser augusto el mismo y elegía un nuevo cesar. Así se creó una especie de sistema dinástico artificial que debía librar al Imperio de turbulencias políticas.

Los primeros Augustos fueron Diocleciano y Maximiano, y los cesares Galerio y Constancio Cloro, padre de Constantino. Diocleciano se reservó Egipto y las provincias asiáticas, con centro en Nicomedia. Maximiano tomó Italia, España y África, con centro en Mediolanum (Milán). Galerio recibió la Península balcánica y las provincias danubianas vecinas, con centro en Sirmium, sobre el Save (cerca de la actual Mitrovitz). A Constancio Cloro se le adjudicaron la Galia y la Gran Bretaña, con centros en Augusta Trevirorum (Tréveris) y Eboracum (York).  Estos cuatro personajes eran considerados gobernadores de un Imperio único e indiviso y las leyes se promulgaban en su cuádruple nombre. No obstante la igualdad teórica de los dos augustos, Diocleciano disfrutaba, como emperador, de una indiscutible supremacía. Los cesares estaban bajo la dependencia de los augustos. Al cabo de cierto tiempo, los augustos debían abdicar, dejando poder a los cesares.

Y la economía, Diocleciano también pasará a la historia por haber sido el primer mandatario que hizo intervenir al Estado para frenar una crisis económica que alcanzó una tasa de inflación del mil por cien. Primero lo intentó acuñando nuevas monedas, pero ante el fracaso de esta medida optó por un edicto de precios máximos en 301 d. C. contra la inflación y los especuladores, aunque con muy poca suerte, todo sea dicho, aunque se decretaba la muerte para quien los incumpliese.  Nos place que” –decía Diocleciano si alguno tiene la osadía de actuar contra lo dispuesto en esta norma, sea condenado a la pena capital, y que sea sometido a igual peligro quien consienta que se violen estas normas por espíritu de lucro o ansia de acaparamiento”. Y añadía una avaricia incontenible e inmoral aparece siempre que nuestros ejércitos, en defensa del bien común, marchan no sólo por aldeas y ciudades sino también por las carreteras; con ello hacen que los precios de los comestibles no sólo se tripliquen, a veces llegan a costar ocho veces más y superan todo lo imaginable. Con esta ley estableceremos una medida y pondremos coto a la avaricia. Su Edicto- Edictum de pretiis maximis rerum venalium– fijaba precios máximos para más de 1.300 productos – carne, trigo, ropa,calzado…- y también regulaba los salarios.

Edicto terminó en el más completo fracaso y la economía del Imperio Romano se hundió en un cierto caos, económico, aun peor que el previo.
En el año 305 dC Diocleciano y Maximiano abdicaron como Augustos, pasando a la vida privada -una de las pasiones de Diocleciano era el cultivo de coles, sic. Galerio y Constancio Cloro se convirtieron entonces en augustos. Sin embargo, las turbulencias que explotaron pusieron rápido fin al sistema artificial de la tetrarquía, que dejó de existir a principios del siglo IV. La crisis económica y la guerra civil posterior casi destroza el imperio.

En cuanto a Constancio Cloro… ya está dicho