El peor de los tiempos

Charles Dickens escribió a mediados del siglo XIX, refiriéndose al siglo anterior, en su conocida obra A Tale OF Two Cities palabras que, aun sobre otra época, en estos días que vivimos cobran un especial sentido:


It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way–in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.

Algo asi:

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.

Parecido, no??

Gobernar a pierna tendida

Decía a una gran amiga que en estos días hemos perdido el control de aspectos fundamentales de nuestra vida. Esencialmente en elementos que hasta no hace demasiado tiempo teníamos asegurados. El trabajo es un lujo tenerlo y una obligación mantenerlo; los ingresos bajan, los precios suben, etc.

Curiosamente los que mandan siguen haciéndolo, de manera que si es necesario recortar en prestaciones, se hace, pero si llegara el caso, procedería también salvar la Banca. Parece que todo tiene justificación.

Todos quieren mandar, unos y otros, aunque tiene que ser difícil mandar, ahora. Cervantes, por boca de Sancho Panza, lo veía de otra manera:

—Trabaje vuestra merced, señor don Quijote, en darme ese condado tan prometido de vuestra merced como de mí esperado, que yo le prometo que no me falte a mí habilidad para gobernarle; y cuando me faltare, yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de los señores y les dan un tanto cada año, y ellos se tienen cuidado del gobierno, y el señor se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa: y así haré yo, y no repararé en tanto más cuanto, sino que luego me desistiré de todo [36] y me gozaré mi renta como un duque, y allá se lo hayan.
—Eso, hermano Sancho —dijo el canónigo—, entiéndese en cuanto al gozar la renta; empero, al administrar justicia ha de atender el señor del estado, y aquí entra la habilidad y buen juicio, y principalmente la buena intención de acertar: que si esta falta en los principios, siempre irán errados los medios y los fines, y así suele Dios ayudar al buen deseo del simple como desfavorecer al malo del discreto.
—No sé esas filosofías —respondió Sancho Panza—, mas solo sé que tan presto tuviese yo el condado como sabría regirle, que tanta alma tengo yo como otro, y tanto cuerpo como el que más, y tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo: y siéndolo, haría lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto, estaría contento; y en estando uno contento, no tiene más que desear; y no teniendo más que desear, acabóse, y el estado venga, y a Dios y veámonos, como dijo un ciego a otro.

No tan distinto a hoy día, no?

Que hablen de mi, ¿aunque sea mal?

En una animada conversación entre amigos, uno de ellos atribuía a B. Gates la cita que da título a este post. Según pensaba, me venía a la mente una idea, dónde más había escuchado eso.
El adagio me sonaba latino, quizá un apócrifo del emperador Tiberio o quizá de Calígula.

Pero después recordé que una de las más completas exposiciones sobre este asunto la hizo Cervantes, en el Quijote, quizá varios siglos antes, como podéis comprobar:

Pues a fe de bueno que no he dicho yo mal de ningún encantador, ni tengo tantos bienes que pueda ser envidiado; bien es verdad que soy algo malicioso y que tengo mis ciertos asomos de bellaco, pero todo lo cubre y tapa la gran capa de la simpleza mía, siempre natural y nunca artificiosa; y cuando otra cosa no tuviese sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos. Pero digan lo que quisieren, que desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; aunque por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me da un higo que digan de mí todo lo que quisieren.
—Eso me parece, Sancho —dijo don Quijote—, a lo que sucedió a un famoso poeta destos tiempos, el cual, habiendo hecho una maliciosa sátira contra todas las damas cortesanas, no puso ni nombró en ella a una dama que se podía dudar si lo era o no; la cual, viendo que no estaba en la lista de las demás, se quejó al poeta diciéndole que qué había visto en ella para no ponerla en el número de las otras, y que alargase la sátira y la pusiese en el ensanche: si no, que mirase para lo que había nacido. Hízolo así el poeta, y púsola cual no digan dueñas, y ella quedó satisfecha, por verse con fama, aunque infame.

Disiento de B. Gates, mejor que no hablen, ¿no?

Cuatro Bodas y Una Anulación y Dos Bigamias

N. Clarassó señalaba que la bigamia es una institución en la que sobra una mujer; en esto se parece a la monogamia…. Un cinismo que no comparto necesariamente

Estamos ante un delito aún en la mayoría de los países, por considerar que atenta contra el orden público. Pero esenciamente me llama la atención como semejante conducta llega a los tribunales. ¿Quién lo descubre? ¿Cómo? ¿Por qué denuncia?. El delito ha sido descubierto, a lo largo de la historia, de muchas y diferentes maneras, generalmente por una de las esposas que ignoraba totalmente la situación -mayoritariamente la bigamia occidental se configura a partir de un hombre y al menos dos mujeres, sin perjuicio de otras combinatorias que la realidad permite.

El caso que comentó ahora se produce en el estado de Washington, donde Alan O., a la sazón funcionario de prisiones del condado de Pierce, está siendo juzgado después de que Facebook recomendara a sus dos esposas que se convierten en amigas.

El Sr. O. se casó con Elena en 2001, pero acabaron separándose en 2009. La pareja no se divorció. Recientemente, cuando la Elena visitaba su perfil en Facebook, le apareció la sugerencia entre las ‘personas que puedes conocer’ de un enlace al perfil de Eva. Cuando pinchó el enlace, le apeteció la ‘amiga que podía conocer’ posando en una foto, esto es Eva, junto a Alan O. y un pastel de bodas…

La Elena decidió tomar cartas en el asunto. Llamó a la Sra. O (su suegra, ex suegra bueno..). Una hora más tarde Alan O. llegó a casa de su primera esposa y, al parecer, admitió que se había casado de nuevo y le rogó que no le denunciara, prometiendo que lo arreglaría todo.

Elena, sin embargo, no accedió a esa petición. Ese mismo día presentó la oportuna denuncia a la policía y a fecha de hoy el Fiscal y el Estado de Washington le acusan de bigamia. El Fiscal del condado Mark Lindquist señaló que “Facebook es ahora un lugar donde la gente descubre cosas acerca de uno al otro que terminan la presentación de denuncias por conductas contrarias a la ley”.

El delito de bigamia tiene aparejada una pena de hasta un año de prisión, un desafío potencialmente embarazoso para un funcionario de prisiones… El Sr. O. se ha declarado no culpable del cargo de delito grave y de momento ha sido puesto en libertad bajo fianza en el tribunal que aceptó que “el único peligro que representa sería casarse con una tercera mujer”.

Los tribunales han escuchado algunas reacciones extrañas a las acusaciones de bigamia. Una de las más extrañas se dio en la Corte Familia en Melbourne (Australia) en 2008. Realmente una historia de cuatro bodas y un recurso de anulación.

El Sr. Tristón -corramos un tupido velo, aún ahora sobre este caballero – se casó en 1966. Pero el matrimonio fracasó y más tarde conoció a una mujer de Hawaii y se enamoró. Se casaron y decidieron vivir en Hawaii. Sin embargo, se les impidió el establecimiento en territorio americano por el Departamento de Seguridad Nacional. Este organismo oficial reveló que el matrimonio con la mujer de Hawaii no era válido porque el señor Tristón ya estaba casado previamente.

Cuando el señor Tristón señaló que él había divorciado de su esposa de 1966, las autoridades dijeron “no, no ella, la segunda mujer con la que se casó, una americana, concretamente en Arizona en 1978”.

Fue en este punto que un conmocionado Sr. Tristón, dijo que sí que en esa época se encontraba en Arizona disfrutando de un permiso. Era por entonces cocinero plataforma petrolera y que aprovechó ese permiso ‘para correrse una fiesta de 28 días‘. Alegó, sin embargo, que no podía recordar ningún detalle del evento. La memoria es, de hecho, más que probable que se deteriore a cualquiera que disfrute de una fiesta de 28 días…

Al igual que Geller Ross en Friends, Homer Simpson, Britney Spears y el Dr. Stu en Resacón en Las Vegas, el señor Tristón fue intoxicado por algo más que amor cuando acabó casado y bien casado.

Las autoridades le mostraron la licencia de matrimonio de 1978 de Arizona, donde figura como su esposa Linda, y en ese momento, al Sr. Tristón “el cielo se le vino encima”. Trató de localizar a su Linda de Arizona, pero sólo pudo descubrir que ella había vuelto a casar en 1993, cometiendo bigamia, también, al no haberse divorciado de él.

En el Tribunal de Familia, se le concedió al Sr. Tristón la anulación de su matrimonio de 1978, alegando que “carece de cualquier recuerdo sobre cualquier ceremonia de matrimonio … o de la existencia del mismo, o de cualquier circunstancia referida al matrimonio”.

Ah, los jueces australianos no impusieron ninguna pena al señor Tristón.

En fin…

Un dos de abril. Christian

Hoy, 02 de abril de 2011 es el cumpleaños de un amigo. Pensando en como felicitarle en esta ocasión recordé una famosa carta que un amigo dirigió a otro en semejante circunstancia en 1935. Me apetece compartir con él aquellas palabras.

Felicidades Christian D. v. Eitzen ‏ (@chdve)

A THOMAS MANN,
EN SU CUMPLEAÑOS
1935

Querido Thomas Mann:

Acepte usted amistosamente mi cordial expresión de afecto en su cumpleaños. Yo soy uno de sus más “viejos” lectores y admiradores; podría desearle una larga y feliz vida, como es de rigor hacerlo en semejantes ocasiones. Pero me abstengo de ello: desear no cuesta nada y me parece significar una recaída en aquellos tiempos en los cuales se creía aún en la omnipotencia mágica de los pensamientos. Además, mi propia experiencia me ha convencido de que no hemos de quejarnos si un destino compasivo limita a su debido tiempo nuestra existencia.

Tampoco considero digno de imitación el que en estas ocasiones festivas se anteponga el cariño al respeto, que se obligue al festejado a oír cómo se lo cubre de alabanzas en tanto que hombre, cómo se lo analiza y critica en tanto que artista. No quisiera hacerme culpable de semejante presunción. Pero hay algo que sí puedo permitirme: en el nombre de incontables de sus contemporáneos debo manifestarle nuestra convicción de que usted nunca haría ni diría -las palabras del poeta son, en efecto, acciones- nada que fuese cobarde o mezquino, de que usted, ni siquiera en épocas y en situaciones susceptibles de confundir el juicio, dejará de seguir el camino recto y de guiar por él a los demás.

Cordialmente suyo,

S.FREUD
Junio de 1935

Facebook, agresiones y tribunales… 2.0

2.0 no es una ciudad sin ley, o quizá sí… De lo que no cabe duda es que de lo que ocurre en el 1.0 a raíz de las las conductas en las redes sí va a tener relevancia jurídica. Nos guste o no.

Facebook, es actualmente la gran red social. Por lo mismo, la personas interactúan de forma intensa, sentida, y, como en cualquier otra reunión de personas, existen reglas no escritas de comportamiento. Rómpelas, y que podrás terminar en los tribunales.

En Carlsbad, Nuevo México, Benito Apolinar se enfrenta a juicio por agredir a su esposa porque ella decidió -o se olvidó, o no le pareció oportuno- hacer clic en “me gusta” en su última actualización de estado en Facebook. Apolinar, de 36 años, había publicado un comentario sobre el aniversario del fallecimiento de su madre. Más tarde se dio cuenta de que su esposa, Dolores, no fue una de las personas que habían hecho clic en “me gusta” al lado de su comentario, lo que hubiera demostrado su aprobación -o algo semejante. No lo aceptó debidamente.

A diferencia de la naturaleza difusa, por regla general, de las realaciones surgidas en las redes sociales como Twitter, la cercanía y la sensación de amistad amistad real en Facebook puede aumentar las tensiones en las relaciones y en las respuestas a las conductas de los demás. Como algún tuitero dijo recientemente: “en Twitter me dan ganas de tomar unas copas con la gente que no conozco, pero en Facebook me dan ganas de tirar las las copas a la cabeza la gente que ya conozco.”

Benito no sólo vio la falta del ‘me gusta’ de Dolores, ya que también la vieron otros ‘amigos’ del mismo, que incluso lo comentaron en su muro. Aquello parece que resultó excesivo… Al visitar a Dolores, Benito le hizo saber su desagrado por la falta del ‘me gusta’ a su comentario en Facebook. Dolores Apolinar dijo a la policía horas más tardé que la agarró del pelo y le dio un puñetazo en la cara. En su defensa, Benito sostiene que Dolores se golpeó en la cara luego lo golpeó a él en la ceja con su teléfono móvil.

Otras luchas en el mundo virtual han dado lugar a acciones judiciales. Ya en 2007, Sana y Adnan Klaric de Bosnia comenzarón el proceso de divorcio después de descubrir eran ‘amantes’ involuntarios (ellos mismos) en una sala de chat.

En otro caso en 2008, Amy Pollard rompió su relación con su marido en Cornwall después de descubrir que Dave Barmy, su avatar en Second Life, estaba teniendo una relación con Modesty McDonnell, otro avatar.
David Pollard, dijo que la conducta de su avatar con barba, fuerte, un tipo duro, era ‘la adecuada’, además que nada tenía que ver con la realidad. Son cosas, dijo, que sólo se hacen para “pasar el rato”.

Por desgracia, la opinión del Sr. Pollard no prevaleció. El abogado de su esposa contrató para su divorcio tenía ambos pies firmemente plantados en el 1.0.

En fin…

Solsticio, Saturnales y Navidades…

En realidad hemos inventado pocas cosas. De hecho algunas muy habituales, ni siquiera sabemos cual fue su origen.

Estos días estamos inmersos (en el ámbito más o menos cristiano) en el ámbito de la Navidad. Pero, ¿como empezó todo? Seguramente la respuesta os sorprendería. ¿Refrescamos memoria?

Los romanos, desde el siglo VI a. C. ya celebraban durante el solsticio de invierno una de sus fiestas más relevantes, las Saturnales, en honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y garante de cosechas. En esencia se trataba de conmemorar la memoria de este dios su papel como señor del universo en la mítica Edad de Oro, cuando dioses y hombres convivían en libertad y gozosa armonía en una naturaleza de infinita generosidad.

Se le erigió un templo en el Foro, al pie del Capitolio, que sería depositario del Tesoro Público (la Hacienda, para que daremos más vueltas). Allí la estatua imponente de este dios barbudo, que blandía una hoz en la mano, sufría sin embargo un cautiverio… particular, pues una cinta de lana, a modo de grillete, rodeaba el pedestal de la estatua para impedir que abandonase Roma y la privase de su buena sombra. Sólo al llegar las Saturnales quedaba libre de las ligaduras.

Al decir del escritor Macrobio (ss. IV-V d. C.), esta liberación simbolizaba la irrupción hacia la luz de la vida humana después de diez meses de gestación (decembris era el décimo mes en el calendario de Rómulo –primer rey de Roma- y diez meses duraba el embarazo en cómputo inclusivo, período en que la simiente había permanecido sujeta por las suaves cadenas de la naturaleza. Simbolismo humano o agrícola, lo cierto es que el dios merecía moverse a sus anchas en los días a él consagrados.

Hasta la dictadura de Julio César (s. I a.C), la fiesta se celebraba el 17 de diciembre, día en que los senadores y los caballeros romanos, con sus togas ceremoniales, ofrendaban al dios un gran sacrificio, seguido, como era costumbre, de un banquete público que culminaba con el grito de Io Saturnalia. Pero prolongó las Saturnales hasta el día 19. Siguieron su ejemplo Augusto y Calígula (s. I. d.C.), que añadieron sendos días, y Domiciano (s. II d. C.) cerró la ampliación el día 23 de diciembre.

A principios del s. II d. C. las Saturnales duraban una semana completa, consagrada especialmente al regocijo y la convivencia. Durante este tiempo se suspendían numerosas actividades públicas: la escuela, el Senado y los tribunales de justicia interrumpían sus funciones; se liberaba a los prisioneros, que agradecidos depositaban las cadenas en el templo de Saturno; y hasta se aplazaba la ejecución de las penas capitales.

Los romanos intercambiaban regalos y visitaban a amigos y familiares. Eran fiestas de excepcional permisividad, pues actitudes prohibidas o inusitadas durante el resto del año recibían licencia en las Saturnales. Se suspendía, la ley, severísima, contra los juegos de azar, y los romanos veían crecer o mermar su patrimonio en el juego de los dados, las tabas y la lotería.

Pero nada más llamativo (y carnavalesco) que el protagonismo que adquirían los esclavos. Durante estos días vestían las ropas de sus señores, que les servían en la mesa, mientras ellos despotricaban contra sus dueños sin temor a castigo.

Esta inversión de la jerarquía social ha quedado reflejada en la imagen que adorna el mes de diciembre en el calendario litúrgico de Furio Dionisio Filocalo, donde se aprecian, como motivos evocadores, unos dados en la mesa y una inscripción marginal que reza: «Ahora, esclavo, se te permite jugar con tu señor».

En el año 274 el emperador Aureliano, preocupado por el sincretismo religioso, introdujo el culto siríaco del Sol Invictus, cuyo natalicio se celebraba el 25 de diciembre, cuando el sol, superado el solsticio, recobra su poderío de luz en los días. En él reconocieron casi todas las sectas a su divinidad, especialmente los muchos seguidores de Mitra.

Esta suerte de culto solar, que había estado precedido por las fiestas en honor de Saturno, allanó el camino al Cristianismo no sólo para establecer fecha del nacimiento de Jesucristo, sol de justicia, y también para la celebración de unas fiestas prolongadas en las que, como los romanos de entonces, los cristianos de ahora se afanan en compartir la alegría, aumentar la hacienda y cumplir con los regalos, a la vez que se entregan con desenfreno a … muchas cosas.

Derecho… o de lado?

Hace unos días una amiga cercana, instigada por mi, proponía desde una de las plataformas sociales, tan necesarias hoy día, una suerte de debate, esto es, microposts de los interesados, sobre un tema algo extraño: https://plus.google.com/u/0/103284345059607918783/posts/5wkrbG2vwFf.

Obviamente la respuesta tanto en número de personas, como el interés despertado fue pequeño.

Esperar que algo tan ajeno a la vida diaria llame la atención y nos provoque a decir algo más o menos coherente, supongo que puede ser pedir demasiado.

Lo menos importante, obviamente era el tema en sí. Ni siquiera la complejidad del mismo era excesiva. 

En este 2.0 que nos envuelve cualquiera -dicho con todo respeto siempre, pero con todo la mordacidad que me permite un blog- cualquiera, repito, dice lo que piensa, copia y pega, traduce desde el hindi, o como fuera necesario, para decir y estar a la última tratándose de branding, social media, marketing, emarketing, esourcing…, Habréis observado en general, como las titulaciones y grados en empresariales y ciencias micro y macro económicas han aumentado rápidamente y con mucho provecho. Basta mirar el timeline de cualquiera de nosotros en Twitter o Facebook -menciono estas redes porqué no son profesionales-. Y eso está bien. La economia a pequeña y gran escala nos envuelve. Los emprendedores serán los amos del juego.

Sin embargo, esas empresas sobre las que todos hablan, (que tanto provecho proporcionaran y que no serán llevadas a cabo por un porcentaje reseñable de los que opinan sobre asunto) y nosotros mismos como personas estamos inmersos en un mar de otra naturaleza, también en 2.0. Un mar jurídico.

Desde que abrimos una cuenta de email, accedemos a una red social, posteamos en cualquier blog,  etc, estamos suscribiendo contratos, aceptado obligaciones, asumiendo clasulas generales de contratación, aceptando la competencia de tribunales de tal o cual sitio, permitiendo intromisiones en la privacidad (tan de moda hoy como tema), etc.

Sobre eso, poco se escribe, menos se dice. Los comentarios, imprescindibles. Es para especialistas, última excusa.

¿Será que se confían en consultores ‘externos’, que no actúan en redes, ajenos a ellas?. ¿Será que se piensa que el 2.0 no esta reglado?

Las reglas del juego están ahí. Es preferible conocerlas.

La ignorancia de las leyes no exime de su cumplimiento. La ignorancia, tan osada…

Privado… (valor para la marca)

Curioso, en esencia para el mundo anglosajón “Privacy (from Latinprivatus “separated from the rest, deprived of something, esp. office, participation in the government”, from privo “to deprive”) is the ability of an individual or group to seclude themselves or information about themselves and thereby reveal themselves selectively”.

Sin embargo nunca se ha aceptado directamente el término en español, sin perjuicio de que se admita por la RAE como “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión” e intimidad se define como “zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia“.

Se observa la radical diferencia entre uno y otro concepto. Cada cual que traduzca como quiera.

En Derecho el planteamiento es aún más amplio. Impuesto por la globalización, y el uso de las redes, el ámbito de intimidad al que, teóricamente, cada ciudadano tiene derecho, debe ser primero fijado en tratados internacionales, convenios, después protegido con leyes en diferentes ámbitos territoriales (EEUU, UE, España, etc) y finalmente, sancionado su vulneración con penas, multas para quien lo vulneren.

Es decir, hay que regularlo jurídicamente de manera obligatoria y sancionadora porqué de otra forma no se respeta la privacidad, porqué se violenta.

Curiosamente, sin embargo, la privacidad, además, se ha convertido en un valor en alza y muy apreciado por sus propietarios. En estos días medimos el carácter amigable de una red social u otra por el respeto a la privacidad; una web, una marca que sean cuidadosas en ese difuso ámbito parecen ‘mejores’, y las que no lo hacen -según un criterio estandard por nadie definido- son … malas.

Las leyes obligan a todos, aunque ignoren su contenido -máxima del Derecho de más dificil explicación de lo que parece-, y aunque eso solamente sea la base, nadie va a convencerme que una red social, una web, una marca, etc se ha propuesto respetar la privacidad como ‘motto’, como lema o finalidad. No son mejores que otras porqué respeten -aparentemente- aquello a lo que están obligados.

Sencillamente no tienen otra alternativa legal, y eso sí, pretenden rentabilizarla.