23h Gontzal De Twitter y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información – Contratación vía Twitter (Parte II)

Un posición jurídicamente interesante, pero que tiende a favorecer -proteger- al comprador. Una cierta desconfianza sistémica y a las empresas. Quizá excesiva

Entre Códigos Civiles y Androides

Este post ha sido escrito por Ruth Benito en su blog, Con la venia, señorías

Este post es continuación del que publiqué hace… glups… cinco meses (¡¡¡CINCO!!! O-ó… hay que ver cómo pasa el tiempo) dentro de la serie “De Twitter y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información”. En aquella ocasión hablaba sobre la contratación vía Twitter entre particulares, y ahora le toca el turno al comercio electrónico (empresa – consumidor) vía Twitter.

A medida que escribía me di cuenta de que hablar sobre e-commerce a través de la red de microblogging da para mucho debate, así que me centraré simplemente en averiguar si es posible el comercio electrónico vía Twitter cumpliendo con todos los requisitos que la legislación exige. Para ello me he hecho zapatera. He montado una tienda de zapatos, vaya: TaconPunta, S.L., bueno más bien sólo su cuenta @TaconPunta (me salía…

View original post 1,504 more words

Cuatro Bodas y Una Anulación y Dos Bigamias

N. Clarassó señalaba que la bigamia es una institución en la que sobra una mujer; en esto se parece a la monogamia…. Un cinismo que no comparto necesariamente

Estamos ante un delito aún en la mayoría de los países, por considerar que atenta contra el orden público. Pero esenciamente me llama la atención como semejante conducta llega a los tribunales. ¿Quién lo descubre? ¿Cómo? ¿Por qué denuncia?. El delito ha sido descubierto, a lo largo de la historia, de muchas y diferentes maneras, generalmente por una de las esposas que ignoraba totalmente la situación -mayoritariamente la bigamia occidental se configura a partir de un hombre y al menos dos mujeres, sin perjuicio de otras combinatorias que la realidad permite.

El caso que comentó ahora se produce en el estado de Washington, donde Alan O., a la sazón funcionario de prisiones del condado de Pierce, está siendo juzgado después de que Facebook recomendara a sus dos esposas que se convierten en amigas.

El Sr. O. se casó con Elena en 2001, pero acabaron separándose en 2009. La pareja no se divorció. Recientemente, cuando la Elena visitaba su perfil en Facebook, le apareció la sugerencia entre las ‘personas que puedes conocer’ de un enlace al perfil de Eva. Cuando pinchó el enlace, le apeteció la ‘amiga que podía conocer’ posando en una foto, esto es Eva, junto a Alan O. y un pastel de bodas…

La Elena decidió tomar cartas en el asunto. Llamó a la Sra. O (su suegra, ex suegra bueno..). Una hora más tarde Alan O. llegó a casa de su primera esposa y, al parecer, admitió que se había casado de nuevo y le rogó que no le denunciara, prometiendo que lo arreglaría todo.

Elena, sin embargo, no accedió a esa petición. Ese mismo día presentó la oportuna denuncia a la policía y a fecha de hoy el Fiscal y el Estado de Washington le acusan de bigamia. El Fiscal del condado Mark Lindquist señaló que “Facebook es ahora un lugar donde la gente descubre cosas acerca de uno al otro que terminan la presentación de denuncias por conductas contrarias a la ley”.

El delito de bigamia tiene aparejada una pena de hasta un año de prisión, un desafío potencialmente embarazoso para un funcionario de prisiones… El Sr. O. se ha declarado no culpable del cargo de delito grave y de momento ha sido puesto en libertad bajo fianza en el tribunal que aceptó que “el único peligro que representa sería casarse con una tercera mujer”.

Los tribunales han escuchado algunas reacciones extrañas a las acusaciones de bigamia. Una de las más extrañas se dio en la Corte Familia en Melbourne (Australia) en 2008. Realmente una historia de cuatro bodas y un recurso de anulación.

El Sr. Tristón -corramos un tupido velo, aún ahora sobre este caballero – se casó en 1966. Pero el matrimonio fracasó y más tarde conoció a una mujer de Hawaii y se enamoró. Se casaron y decidieron vivir en Hawaii. Sin embargo, se les impidió el establecimiento en territorio americano por el Departamento de Seguridad Nacional. Este organismo oficial reveló que el matrimonio con la mujer de Hawaii no era válido porque el señor Tristón ya estaba casado previamente.

Cuando el señor Tristón señaló que él había divorciado de su esposa de 1966, las autoridades dijeron “no, no ella, la segunda mujer con la que se casó, una americana, concretamente en Arizona en 1978”.

Fue en este punto que un conmocionado Sr. Tristón, dijo que sí que en esa época se encontraba en Arizona disfrutando de un permiso. Era por entonces cocinero plataforma petrolera y que aprovechó ese permiso ‘para correrse una fiesta de 28 días‘. Alegó, sin embargo, que no podía recordar ningún detalle del evento. La memoria es, de hecho, más que probable que se deteriore a cualquiera que disfrute de una fiesta de 28 días…

Al igual que Geller Ross en Friends, Homer Simpson, Britney Spears y el Dr. Stu en Resacón en Las Vegas, el señor Tristón fue intoxicado por algo más que amor cuando acabó casado y bien casado.

Las autoridades le mostraron la licencia de matrimonio de 1978 de Arizona, donde figura como su esposa Linda, y en ese momento, al Sr. Tristón “el cielo se le vino encima”. Trató de localizar a su Linda de Arizona, pero sólo pudo descubrir que ella había vuelto a casar en 1993, cometiendo bigamia, también, al no haberse divorciado de él.

En el Tribunal de Familia, se le concedió al Sr. Tristón la anulación de su matrimonio de 1978, alegando que “carece de cualquier recuerdo sobre cualquier ceremonia de matrimonio … o de la existencia del mismo, o de cualquier circunstancia referida al matrimonio”.

Ah, los jueces australianos no impusieron ninguna pena al señor Tristón.

En fin…

Menos de una hora. Crónica de un matrimonio

Las relaciones no siempre llegan a buen puerto, si bien algunos terminan más rápidamente que otras. Así ha ocurrido con el matrimonio más breve del que se tenga noticia. Curiosamente en Emiratos Arabes Unidos.

En el Juzgado de Familia de Ras Al Khaimah, donde el proceso legal funciona más rápido que en la mayoría de las jurisdicciones, una mujer de 20 años de edad, se divorció de su marido, de 80, una hora después de haberse casado.

La celebración del matrimonio debía haber tenido lugar una semana antes, pero cuando la pareja llegó, donde se suponía que tenía que llegar, se les dijo que tendrían que volver con un testigo de la joven novia -al ser ella paquistaní viene exigido por las leyes de Emiratos- para presenciar la ceremonia. Una semana después, volvieron con un testigo y se celebró el matrimonio.

Menos de una hora después más tarde, la mujer regresó y pidió que el mismo juez que había autorizado el matrimonio que tenía que concederle el divorcio de su octogenario marido. El matrimonio sin duda debe haber sufrido algún serio inconveniente en sus primeros 45 minutos de existencia, pero se ignoran los motivos. La mujer no dio razones en audiencia pública de por qué quería el divorcio. “La mujer insistía en que quería el divorcio, diciendo que no podía quedarse con el viejo. Nadie entendía el por qué”, señaló un funcionario del tribunal.

Para poner fin a lo que parece ser el matrimonio más corto que se conoce, el juez solicitó y obtuvo el consentimiento del marido. La mujer volvió de la dote a su ex marido.

Curiosamente la opinión pública del país -que no sabemos que tiene que decir en asuntos tan privados- sigue sin comprender por qué la novia no soportó más de 1 hora como esposa.

Law or Marketing, which is stronger? Pepsico affair

A man who is suing PepsiCo after he said he found a mouse in a can of its Mountain Dew drink is facing an unusual response.

The drinks corporation argues that his claim could not be true because Mountain Dew contains such acidic flame-retardant chemicals that any mouse in the can would have been reduced to an unrecognisable goo.

While the PepsiCo lawyers might think that they are about to enjoy a slam-dunk victory with the assistance of chemical expert testimony, the PepsiCo marketing department might be looking less than happy.

Ronald Ball, an oil company worker from Madison County, Illinois, says he opened a Mountain Dew can from his firm’s vending machine in 2009, drank some, tasted something foul and then, when he poured out more drink, discovered a dead mouse. He put the mouse in a Styrofoam cup and displayed it to his co-workers. His lawyer, Samantha Unsell, said her client immediately called Pepsi so that the company could stop production on the assembly line. She said a Pepsi representative came to collect the dead mouse.

Arguing for a dismissal, PepsiCo cites expert testimony that the mouse would have dissolved in the soda had it been in the can from the time of its bottling until the day the plaintiff drank it.
Mountain Dew, it turns out, contains brominated vegetable oil (BVO), an ingredient banned in drinks in Europe and Japan. The oil contains bromine atoms that weigh down the citrus flavouring so it mixes with sugared water instead of floating to the top. The BVO, therefore, gives the canned drink more consistent flavouring.
However, BVO is not the sort of thing you’d associate with the purity of real mountain dew because it is also added to polystyrene foam cushions in furniture and plastics in electronics to retard chemical reactions that cause fire.

The argument advanced by PepsiCo to have the case dismissed says: “As Dr. McGill explains, if a mouse is submerged in a fluid with the acidity of Mountain Dew, after 4 to 7 days in the fluid the mouse will have no calcium in its bones and bony structures, the mouse’s abdominal structure will rupture, and its cranial cavity (head) is also likely to rupture”.

There are, though, no immediate plans for PepsiCo to use that information in its marketing of the drink.
The PepsiCo statement goes on to say the chemical would eventually cause all of the mouse’s structures to disintegrate into a “jelly-like” substance.

So…