Menos de una hora. Crónica de un matrimonio

Las relaciones no siempre llegan a buen puerto, si bien algunos terminan más rápidamente que otras. Así ha ocurrido con el matrimonio más breve del que se tenga noticia. Curiosamente en Emiratos Arabes Unidos.

En el Juzgado de Familia de Ras Al Khaimah, donde el proceso legal funciona más rápido que en la mayoría de las jurisdicciones, una mujer de 20 años de edad, se divorció de su marido, de 80, una hora después de haberse casado.

La celebración del matrimonio debía haber tenido lugar una semana antes, pero cuando la pareja llegó, donde se suponía que tenía que llegar, se les dijo que tendrían que volver con un testigo de la joven novia -al ser ella paquistaní viene exigido por las leyes de Emiratos- para presenciar la ceremonia. Una semana después, volvieron con un testigo y se celebró el matrimonio.

Menos de una hora después más tarde, la mujer regresó y pidió que el mismo juez que había autorizado el matrimonio que tenía que concederle el divorcio de su octogenario marido. El matrimonio sin duda debe haber sufrido algún serio inconveniente en sus primeros 45 minutos de existencia, pero se ignoran los motivos. La mujer no dio razones en audiencia pública de por qué quería el divorcio. “La mujer insistía en que quería el divorcio, diciendo que no podía quedarse con el viejo. Nadie entendía el por qué”, señaló un funcionario del tribunal.

Para poner fin a lo que parece ser el matrimonio más corto que se conoce, el juez solicitó y obtuvo el consentimiento del marido. La mujer volvió de la dote a su ex marido.

Curiosamente la opinión pública del país -que no sabemos que tiene que decir en asuntos tan privados- sigue sin comprender por qué la novia no soportó más de 1 hora como esposa.

Facebook, agresiones y tribunales… 2.0

2.0 no es una ciudad sin ley, o quizá sí… De lo que no cabe duda es que de lo que ocurre en el 1.0 a raíz de las las conductas en las redes sí va a tener relevancia jurídica. Nos guste o no.

Facebook, es actualmente la gran red social. Por lo mismo, la personas interactúan de forma intensa, sentida, y, como en cualquier otra reunión de personas, existen reglas no escritas de comportamiento. Rómpelas, y que podrás terminar en los tribunales.

En Carlsbad, Nuevo México, Benito Apolinar se enfrenta a juicio por agredir a su esposa porque ella decidió -o se olvidó, o no le pareció oportuno- hacer clic en “me gusta” en su última actualización de estado en Facebook. Apolinar, de 36 años, había publicado un comentario sobre el aniversario del fallecimiento de su madre. Más tarde se dio cuenta de que su esposa, Dolores, no fue una de las personas que habían hecho clic en “me gusta” al lado de su comentario, lo que hubiera demostrado su aprobación -o algo semejante. No lo aceptó debidamente.

A diferencia de la naturaleza difusa, por regla general, de las realaciones surgidas en las redes sociales como Twitter, la cercanía y la sensación de amistad amistad real en Facebook puede aumentar las tensiones en las relaciones y en las respuestas a las conductas de los demás. Como algún tuitero dijo recientemente: “en Twitter me dan ganas de tomar unas copas con la gente que no conozco, pero en Facebook me dan ganas de tirar las las copas a la cabeza la gente que ya conozco.”

Benito no sólo vio la falta del ‘me gusta’ de Dolores, ya que también la vieron otros ‘amigos’ del mismo, que incluso lo comentaron en su muro. Aquello parece que resultó excesivo… Al visitar a Dolores, Benito le hizo saber su desagrado por la falta del ‘me gusta’ a su comentario en Facebook. Dolores Apolinar dijo a la policía horas más tardé que la agarró del pelo y le dio un puñetazo en la cara. En su defensa, Benito sostiene que Dolores se golpeó en la cara luego lo golpeó a él en la ceja con su teléfono móvil.

Otras luchas en el mundo virtual han dado lugar a acciones judiciales. Ya en 2007, Sana y Adnan Klaric de Bosnia comenzarón el proceso de divorcio después de descubrir eran ‘amantes’ involuntarios (ellos mismos) en una sala de chat.

En otro caso en 2008, Amy Pollard rompió su relación con su marido en Cornwall después de descubrir que Dave Barmy, su avatar en Second Life, estaba teniendo una relación con Modesty McDonnell, otro avatar.
David Pollard, dijo que la conducta de su avatar con barba, fuerte, un tipo duro, era ‘la adecuada’, además que nada tenía que ver con la realidad. Son cosas, dijo, que sólo se hacen para “pasar el rato”.

Por desgracia, la opinión del Sr. Pollard no prevaleció. El abogado de su esposa contrató para su divorcio tenía ambos pies firmemente plantados en el 1.0.

En fin…